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martes, 4 de diciembre de 2018

El submarino que llevaba cartas


Era 1938, en plena guerra civil española. La República necesitaba fondos. El bando franquista emitía sellos con cada batalla ganada y conseguía dinero por la novedad y por las circunstancias de la impresión. Los republicanos se pusieron en contacto con filatélicos estadounidenses para idear un sistema propio filatélico que tuviera un valor al alza y generara ingresos. 

De las islas Baleares sólo Menorca seguía siendo republicana, pero estaba sitiada por mar y aire e incomunicada, con el añadido de que faltaba moneda para los intercambios comerciales y se estaban usando sellos y monedas de necesidad. La isla sólo recibía noticias a través de las emisiones de radio de la BBC. Y se decidió hacer un viaje submarino de correos entre Barcelona y Mahón (Menorca), a propuesta de Arturo Fernández Noguera, director de la Agencia Filatélica Oficial. Tendrían un doble aliciente: serían los primeros sellos de una nueva modalidad de correo, el submarino, y además habrían roto el cerco sobre la isla, con lo que los sellos tendrían un gran valor filatélico.

Se juntaron temas de guerra, temas de dinero, temas de filatelia, de estrategia... y acabada la guerra, el submarino tuvo un final absurdo y no aclarado. 

Texto completo en la sección Cajón de Buzo de la revista Acusub de noviembre de 2018: Acusub 190

lunes, 9 de julio de 2018

El Ciudad de Barcelona: un sólo barco y cuatro desguaces


El comercio y la vida en tiempos de paz se ve truncada de formas extrañas (y dolorosas) cuando estalla una guerra. El barco Ciudad de Barcelona, un modesto ferry propiedad de la Compañía Trasmediterránea que hacía la ruta entre Barcelona y Palma de Mallorca llevando pasajeros, carga y correo para las islas, fue incautada y vio su ruta y su rutina completamente alterada desde la guerra civil hasta su naufragio.

 El 30 de mayo de 1937, en plena guerra civil, un torpedo lo envió al fondo del mar. No fue su final: aun le quedaban años de visitas y de dinamita. Después de convertirse en un pecio en los fondos de Malgrat, fue casa para grandes cardúmenes de peces, escuela de buceo frecuentada por Eduard Admetlla, negocio de chatarreros, motivo de efemérides y acabó siendo sólo un recuerdo que visitan algunos buceadores cada 30 de mayo. 


Eduard Admetlla recrea la historia del barco en una entrevista con Joan Font y Josep Loaso. 

Reportaje completo con fotos actuales de Josep Loaso y de la época de Eduard Admetlla en la edición 185 de la revista Acusub: Acusub 185