Saber encontrar el rumbo y orientarse fue lo que les daba el triunfo sobre sus enemigos, obligados a detenerse en medio de los frecuentes bancos de niebla. Para ello tenían una Piedra del Sol, un cristal mineral que brillaba firmemente en línea recta con el Sol.
Texto completo en la sección Cajón de buzo de la revista Acusub de mayo 2017: Acusub 172





