lunes, 4 de septiembre de 2023

Bucear en ciudades sumergidas del Pacífico y del Índico

Océano Pacífico
El océano Pacífico es la mayor extensión de agua marina de la Tierra. Ocupa la tercera parte del planeta, y se extiende a lo largo de 15.000 km. desde el mar de Bering, al norte, hasta el mar de Bess, en la Antártida, al sur. Baña las costas de todo el continente americano por un lado y las de Asia, Oceanía y Australia por el otro. Su parte más ancha mide 19.800 km. entre Indonesia y Colombia. Tiene una superficie de más de 155 millones de km2.

Océano Indico
En su seno existen 25.000 islas, más que en todos los demás mares juntos, casi todas al sur del ecuador. Y además, tiene el punto más bajo de la corteza terrestre, el abismo Challenger, en las islas Marianas, de 11.034 m. de profundidad.

El fondo del océano Pacífico está cruzado por varias cadenas montañosas, dorsales que se forman en el choque de varias placas tectónicas de la corteza terrestre. De una altura media de 2.000 metros, sus líneas centrales y sus ramificaciones se extienden a lo largo de 80.000 km. ininterrumpidos.

Fue descubierto para el mundo europeo por Vasco Núñez de Balboa, que lo nombró Mar del Sur. Después, Fernando de Magallanes lo cruzó en su viaje de circunnavegación de la tierra, y al encontrar generalmente buena mar, lo llamó Pacífico.

El océano Índico se extiende entre las costas de África, Asia y Australia. Es el tercero más grande del mundo, cubre el 20% del planeta y limita con sus vecinos oceánicos en  tres líneas virtuales: con el Pacífico por el meridiano 147º Este, con el Atlántico por el meridiano 20º Este, y con el Antártico por el paralelo 60º Sur. Inglaterra colonizó la mayor parte de las tierras que bañan sus aguas, y lo llamó Índico en relación a la India.

Con una superficie de más de 68 millones de km2, su punto más ancho es de 10.000 km. entre los extremos de África y Australia.  Con un volumen de casi 293 millones de km3, se le considera el océano más contaminado del mundo.

Ambos océanos, con sus civilizaciones y costumbres propias, también han sufrido catástrofes marinas a lo largo de la Historia que han hundido ciudades enteras y tienen leyendas y misterios que siguen alimentando cientos de inmersiones de buceo….

En Japón, Yonaguni.

El archipiélago de Yaeyama forma parte de la prefectura de Okinawa. Su isla Yonaguni está a 125 km. de Taiwan. En 1985, el instructor de buceo japonés Kihachiro Aratake descubrió bajo sus aguas un megalito con formas talladas en su superficie por manos humanas. Después de estudiarlo, los científicos dedujeron que estaba fuera del mar en las eras glaciares. Para algunos geólogos, es un resto de la civilización de Mu (Lemuria), cuyo origen corre paralelo a la de la Atlántida.

Pirámide de Yonaguni

Misaki Kimura, de la Universidad de Ryukyu, investigó el tema buceando durante 18 años para crear un mapa, e informó de que esa estructura realmente fue modificada por el hombre, que pudo ser parte de la civilización Mu, construida hace unos 10.000 años. Eso la pondría junto al santuario de Göbekli Tepe, la arquitectura humana más antigua conocida. Es una red de edificios, castillos, monumentos y un estadio, conectados por un sistema de carreteras y redes fluviales.

Analizando toda la zona, de 45.000 m2 se encontraron un túnel de 1,2 metros de alto, tallado en piedra calcárea, que no existe en la región. También hallaron dos orificios circulares de 2 metros de profundidad, no naturales. Podrían haber sido silos para almacenar agua potable o bases de pilares. Una piedra oval parece indicar el Norte, y podría haber sido un reloj solar. Probablemente un terremoto (frecuentes en la zona) y un posterior tsunami lo hundieron bajo las aguas.


Kimura
realizó un modelo digital de las ruinas y lo presentó en una conferencia científica en 2007. Comentó que hay 10 estructuras sumergidas en Yonaguni y otras cinco en la isla principal de Okinawa. Considera que tienen unos 5.000 años de antigüedad basándose en las estalactitas de las cuevas que se hundieron con la ciudad.

Las ruinas sumergidas se corresponden a los restos de un castillo en tierra, y tienen el estilo cultural del castillo de Nakagusuku en Okinawa, cuya entrada semicircular es típica de los castillos (gusuku) de la dinastía Ryukyu del siglo XIII. Dos megalitos de seis metros de altura son semejantes a los del monte Nabeyama…

El tsunami registrado mayor del mundo, una ola de 40 metros, golpeó Yonaguni en 1771. En 1998 un terremoto submarino destruyó esas estructuras y puso al descubierto otras. Hay una pirámide de 25 metros de altura, parecida a los zigurats de Mesopotamia, y restos de templos que no eran obra de la Naturaleza. Según el geólogo Teruaki Oshi, las construcciones aprovecharon formaciones geológicas ya existentes, en un tiempo en que la zona de Yonaguni unía las islas de Taiwan, Ryukyu y Japón.

Robert Schoch, de la Universidad de Boston, cree que no hubo manos humanas en esas formaciones, que son estructuras naturales y que los dibujos identificados por Kimura son arañazos naturales de la roca. Otras voces apuntan a que pudo ser usado como cantera.

Video sobre Yonaguni (6’): https://www.youtube.com/watch?v=tUbIllcM0cM

En Indonesia, Islas Carolinas, Nam Madol.

A 2.600 km. de Australia, en las islas Carolinas, cerca de la isla Pohnpei se encuentran las ruinas de Nam Madol, una ciudad milenaria levantada en 100  pequeños islotes, construidos con bloques de coral y columnas basálticas. Se cree que fue un centro ceremonial y político.

Probablemente su origen se remonta a los siglos I y II. Fue descubierta a principios del siglo XX y se la llamó la Venecia del Pacífico por los canales que comunicaban toda la ciudad. Hay grandes restos de palacios, templos, sepulturas y viviendas que  fueron construidas en el siglo XII, una época de auge en las culturas del Pacífico.

Se cree que su máximo desarrollo se dio entre los años 1200 y 1700, como capital de la dinastía Saudeleur, un grupo de líderes políticos que unificaron los pueblos de Pohnpei, que ahora forman uno de los cuatro Estados Federados de Micronesia. Llegó a tener 25.000 habitantes.

La isla no disponía de agua dulce ni alimentos, que había que traer del interior. El cambio de dinastía y los problemas de supervivencia conllevaron que la ciudad fuera abandonada. Desde 2016 está considerado Patrimonio de la Humanidad en Peligro, por el taponamiento con lodo de sus canales.

Hoy es un complejo arqueológico de 18 km2, con muros de 7 m de altura, ruinas llamadas Soun Nan-Leng (Arrecife del Paraíso), baños y templos. Los constructores no conocían la polea, y sigue siendo un misterio cómo lo construyeron. Para los vecinos de las demás islas, es un lugar encantado. Para los buceadores, unas ruinas con calles sumergidas, bóvedas de piedra, columnas y monolitos.

Los turistas acceden en barco desde Kolonia o cruzando la isla de Temwen.

En las Islas Salomón, Teonimanu. 

Su descripción parte de una leyenda: Sauwete’au era la esposa de Roraimenu, al que abandonó para irse a vivir con su amante a una casa en la isla de Teonimanu. En respuesta, el marido compró una maldición de olas para vengarse, y navegó en su canoa hacia la isla, con cuatro grandes olas conectadas a su proa y cuatro a su popa.

Cuando llegó a la playa, sembró dos plantas de taro y se retiró a su isla, Ali’ite. Cuando brotaran hojas de esas plantas, comenzaría el ataque de las olas. Roraimenu observó desde la cima de una montaña de su isla como las grandes olas irrumpían, una tras otra, sobre Teonimanu hasta que desapareció definitivamente bajo las aguas.

Los científicos descifran la leyenda como una serie de tsunamis, derivados de un maremoto, que provocaron un deslizamiento de tierras y el hundimiento de la isla.

En India, Dwarka.

El Mahabharata fue escrito hace 4.000 años. Está considerado el relato épico más largo de la historia universal, escrito originalmente, como el texto Ramayana, en sánscrito en hojas de palmera. En el Mahabharata se relata cómo Krishna, tras una batalla, abandonó la ciudad de Krishna-Dwarka hacia su morada celestial, y el mar arábigo absorbió la ciudad abandonada.

Se consideró una leyenda hasta 1963, cuando una investigación arqueológica descubrió la ciudad bajo el mar de la costa de Saurashtra, en la India. Se encuentra en el golfo de Khambhat, a 20 km. de la costa de Gujarat, a 30 metros de profundidad. En mayo de 2001 el ministro de Ciencia y Tecnología de la India, Murli Manohar Joshi describió el lugar como un área de estructuras geométricas regularmente espaciadas, extendidas a lo largo de 9 km. Según la datación del carbono 14, la localidad fue construida entre los años 7.545 y 7.490 aC.

La ciudad era un nido de piratas, saqueada por el sultán de Gujarat en 1473 como venganza por un ataque anterior. Los británicos acabaron con el negocio en el s. XIX. En 1901 tenía 7.500 habitantes.

 ---Este reportaje fue publicado íntegro y con más imágenes, en la revista digital Acusub, en la edición 210, dentro de la sección Cajón de Buzo. Para descargarla libremente: Acusub 210

martes, 29 de agosto de 2023

Fer les millors fotos de viatge


Joan Masats mirava la gent que es movia per la sala de Palo Alto en els minuts previs del començament de la seva xerrada. Concentrat darrere de les ulleres color crema i amb el micròfon a la mà, tenia davant el portàtil, els papers de les notes… i un munt de veterania en fotografies de viatges.

Un cop assegut tothom, Joan va comentar que moltes vegades li pregunten quina càmera s’han de comprar per anar de viatge. I ell explica qüestions de lògica que moltes vegades no es tenen en compte: si normalment no fas servir una càmera complexa per fer fotos, no te l’emportis de viatge, que es quedarà a l’hotel. No t’emportis una càmera nova que encara no dominis, perquè no tindràs temps per estudiar-la. Si vas amb la família, no podràs dedicar molt de temps a moltes fotos, fes servir el mòbil, que surten bé.

Aclarit això, Joan va fer una comparativa entre una càmera i un mòbil. La diferència en la mida del sensor, en la mida dels píxels quan es vulgui veure la foto en una pantalla més gran que la del mòbil, en la quantitat (i qualitat) d’objectius i filtres que pot portar una càmera i les limitacions d’un mòbil … La conclusió va ser que els mòbils tenen la seva utilitat i el seu espai, però si és possible endur-se (i fer servir!) una càmera, el resultat sempre serà millor.

I després, va desplegar el seu coneixement a la pantalla gran. Fotos impactants que havia aconseguit en viatges per tot el món, explicant les curiositats de cadascuna i com organitzar-se per aconseguir-les. Que s’ha d’estudiar una mica el lloc on es va per saber què es trobarà, què es pot fotografiar i què no, i alhora, buscar la imatge que faci que el record del viatge sigui “nostre”.

Va comentar que per anar a molts llocs s’ha de comptar amb els taxistes o els transports locals, i que aquesta gent no sempre entén “l’idioma dels fotògrafs” quan se’ls demana el lloc per fer una bona foto. Toca tenir paciència, investigar, comentar… i quan es troba un que sí que entengui què és un fotògraf, no deixar-lo anar!

Es van veure fotografies impactants de les piràmides agafades des d’un angle diferent, i imatges de gent que li van servir per comentar la diferència entre fotos de carrer i fotos de viatge.

Va parlar de les hores per fer una foto. Va posar imatges dels mateixos llocs agafades a l’hora daurada, l’hora vermella i l’hora blava, totes amb resultats impactants, però completament diferents.

La gent estava concentrada i admirada, passant la vista de la pantalla gran a l’expressió formal de Joan, emparada darrere les ulleres de color crema. Quan va acabar la projecció, va deixar la serietat que havia dut durant tota l’estona i va convidar a tothom a fer fotos, sempre, perquè és el record del viatge… i és el que ens agrada.

Va guardar les ulleres a la butxaca i ara sí, va somriure en rebre un gran aplaudiment.

Xavier Modamio va aprofitar la relaxació del moment per agrair la presència de tothom, l’aportació de la Fundació Palo Alto i la xerrada de Joan Masats, que posava fi a les activitats del FotoFest.


Imatges: Carlos Mestrallet, Daniel Iglesias, Dolors Cuxart.

--Aquest reportatge va ser publicat a la web FotoFest 2022, dins de l'apartat Cròniques.

domingo, 27 de agosto de 2023

Com tenir la Lluna i el Sol al móbil


Tocaven les set del vespre i la sala de Palo Alto que mostra l’exposició de constel·lacions de Radisic s’anava omplint de gent. Albert Martínez, de la Fundació Palo Alto, va comentar les dues xerrades que es farien de seguida, com un “bonus” afegit al Festival FotoFest, que s’havia tancat oficialment el dissabte 19 de novembre. La primera sobre un programa per saber on seran els astres (amb dia i hora), per treure’ls en una bona imatge, i la segona, sobre els secrets de les fotografies de viatge.

Xavier Modamio va conduir la xerrada sobre com organitzar una sessió de fotografia en què intervingués el Sol o la Lluna. O la Via Làctia. O, el que és el mateix, que s’ha de fer quan es vol una foto on surtin exactament en un punt concret, quin dia hem d’anar, a quina hora i des de quin punt es pot fer la foto.

El programa que sap fer-ho és PhotoPills, amb el que Xavier ha aconseguit fotos espectaculars. I per explicar tots els seus secrets, a la xerrada va participar, des de Menorca i via videoconferència, en Rafel Pons, un dels seus creadors.

Per la gran pantalla van aparèixer els controls de l’aplicació, les seves utilitats, totes les eines que pot oferir. Va ser un passeig ràpid, però ja va deixar palès que pel programa no hi ha massa secrets en el moviment dels astres… ni de qui porti el mòbil.

Xavier va prendre la paraula per posar una foto de l’estàtua de Colom de Barcelona, en la que el mariner toca el sol (tan gran com ell) amb un dit. I no era efecte d’un programa d’edició. Va explicar com va programar la fotografia, com va fer servir PhotoPills per saber quin dia i a quina hora estaria el sol a aquell lloc i a l’alçada exacta per aconseguir l’efecte que volia. I va fer la foto.

Hi havia un ambient d’expectació i d’interès entre les cinquanta persones que omplien la sala. Alguna, que ja tenia l’aplicació instal·lada al mòbil, va fer alguna pregunta puntual (havia perdut el punt que assenyalava on era!), mentre els fotògrafs del Fotoclub voltaven per tots els angles recollint el testimoni de la xerrada.

Xavier anava controlant el portàtil, el projector, el mòbil, alguna parafernàlia més de la taula i un munt de cables. Però com els ordinadors tenen voluntat pròpia, van jugar amb algunes pantalles per demostrar qui mana.

A l’hora assenyalada es va tancar la sessió… perquè en ens anàvem de viatge amb la xerrada de Joan Masats.


Imatges: Carlos Mestrallet, Daniel Iglesias, Dolors Cuxart.


--Aquest reportatge va ser publicat a la web FotoFest 2022 dins de l'apartat Cròniques.